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“¿Y tú de qué tienes hambre?”
junio 3, 2016|Cápsulas Psicoeducativas

“¿Y tú de qué tienes hambre?”

“¿Y tú de qué tienes hambre?”

Comprender las razones por las que no bajas de peso o no logras mantenerlo, va mucho más allá de pensar y “creer” en la fuerza de voluntad o en las dietas eternas e incluso milagrosas.

Para mí, esta es una manera dolorosa de vivir que se relaciona con el vínculo que yo he hecho con la comida y con mis emociones. De nada sirve creer que el problema es el peso y, cuando lo “creo”, sucede que vivo esperando estar “flaca” para que todos mis problemas se solucionen de esa forma: por arte de magia.

¡Eso no es real y jamás va a suceder!

Los problemas o las situaciones problemáticas no se resuelven si controlo lo que como o me descontrolo comiendo ¡Nunca es así!.

Considero que se trata de reconocer que el origen de mi problema es emocional  y que he optado yo mismo (a) por “taparlo” con comida. Con  esta inseparable amiga que me ha ayudado a  “escapar y anestesiarme” de  los sentimientos que para mí son insoportables,  dolorosos, incómodos o prohibidos.

La comida actúa como un distractor de lo que verdaderamente está pasando en mi vida. Tristemente, solo logra brindarme unos minutos de placer y la ansiedad va a regresar, tal vez con más fuerza y , por añadidura cargada de culpa. Entonces, ahora tengo dentro de mí un buen cocktail de culpa y ansiedad que solamente me llevará a otro atracón para después volver a sentirme igual.

Cuando no tengo hambre pero sigo comiendo MI HAMBRE ES EMOCIONAL, NO ES FÍSICA.

Te invito a que descubras:

¿Qué es lo que en realidad necesitas tú? ¿Tu cuerpo te pide comida o es tu alma quien te pide atender una emoción?

“Cuando sentimos la urgencia de comer de más, es nuestra voz interior gritando que necesita que la escuchemos. Comemos de más para callar la inconformidad de tener que arreglar o cambiar algo de nuestras vidas”.

Dareen Virtue, Losing your pouds of pain.

Para superar esto, además de pedir ayuda profesional, necesitas aceptar que:

  • Algo en tu vida “marcha mal”
  • La comida no es un sustituto de la intimidad con las personas
  • Requieres nutrirte de relaciones interpersonales aunque eso implique que te sientas vulnerable al hacerlo
  • La gente falla pero vale la pena arriesgarte
  • Reordenar tus relaciones es más importante que ingerir cosas que te gustan. Sí, es verdad que es más complejo que comer, sin embargo, la necesidad de conexión emocional es básica para todos los seres humanos. Se nos presenta de manera absoluta
  • No es sano aislarte de los demás y quedarte con tu amiga la comida. REQUIERES DE OTRAS PERSONAS.

¿QUIERES CAMBIAR TU RELACIÓN ARTIFICIAL CON LA COMIDA POR UNA RELACIÓN REAL CON LOS DEMÁS? La decisión es tuya…

Ana Goffin

 

(Gracias a todos los investigadores y autores que han dedicado gran parte de su vida profesional para estudiar el tema y en los cuales me apoyé para escribir este artículo).

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